Política Energética

El 14 de febrero Día Mundial de la Energía

Por José Rigane*

El 14 de febrero se conmemora el Día Mundial de la Energía, como una iniciativa para promover el uso de fuentes alternativas y disminuir la utilización de energías no renovables. Hoy la crisis ambiental global nos desafía a construir nuevas formas de relacionarnos con la energía.

Debemos tener una perspectiva de preservación y garantizar la energía en el presente y para las futuras generaciones y no para la obtención de ganancias de las petroleras y las grandes empresas de energía. La visión extractivista y de saqueo de los recursos es el modelo que nos lleva al fracaso y debe terminar.

Es indispensable la diversificación de la matriz energética incorporando recursos como las energías renovables, pero no desde una mirada comercial como se impulsó en el macrismo sino desde un rumbo de soberanía energética y desde una concepción de la energía como un bien social y un derecho de todos.

La soberanía energética es también deconstruir la idea de que con la energía se hace negocios y, por el contrario, construir un modelo energético donde la energía sea accesible a los pobres, a los excluidos, a los trabajadores/as, a los pequeños comerciantes, a las Pymes, a las cooperativas, en definitiva, al conjunto del pueblo.

Debemos abandonar la idea de energía como una mercancía que la puede comprar solo quien la puede pagar. Debe prevalecer el concepto de la energía como bien social y un derecho humano, y avanzar en garantizar el acceso universal a la energía para una vida digna. Esto ayudaría concreta y realmente a terminar con la pobreza energética, situación en la que viven cientos de miles de personas en nuestro país y millones en el mundo sin acceso continúo a la electricidad o el gas.

Una tarifa como la de ahora, con altos precios y dolarizada, atenta contra la industrialización del país. La crítica situación actual de las cooperativas y pequeñas industrias y comercios son un claro ejemplo de esta política de precios altos en las tarifas del gas y la electricidad. Por el contrario, una política de tarifas accesibles facilita el despliegue de cooperativas por todo el país y el desarrollo de industrias pequeñas y medianas.

Es necesario avanzar hacia la soberanía energética y en este punto es central el rol de los trabajadores de la energía. La idea de la soberanía energética va indefectiblemente vinculada a una nueva gestión de la energía. Como tal, esta nueva gestión no puede dejar a un lado a los trabajadores ni a los usuarios. Por el contrario, son las y los trabajadores del gas, de la electricidad, del sector nuclear, y de tantos otros ámbitos y empresas relacionadas a la energía los que deberán llevar adelante la administración de las mismas junto a la participación de organizaciones de usuarios y de defensa del medioambiente. Necesitamos empresas de carácter social y para esto, es indispensable que sea el Estado quien tenga el 100 por ciento de la participación en las mismas.

La energía es un derecho humano esencial para una vida digna.

14 de febrero de 2020

*Secretario general de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina y del Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata

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